“Cada palabra es un paso adelante y
Cada momento se marca en mi memoria”
He esperado este momento dese que comencé a amarte, el momento en el que aprendiera por fin a dejar de pensar en ti. He sentido miedo cada día desde que nos conocimos, he satanizado cada hora a tu lado y descalificado cada minuto, todo con la idea de salir ileso el día de nuestra despedida. Es más fácil alejarse cuando no tienes nada que añorar, es más fácil perder cuando la apuesta no fue alta y se vuelve más práctico vivir sin ti si puedo no extrañarte.
Inocente he sido al no tomar en cuenta lo traicionera que es la memoria. Siempre he vivido el día a día, el instante, el minuto de hoy que al terminar se vuelve pasado y no importa más. Inocente fui creyendo que manchando el recuerdo que tengo de ti pudiera no afectarme tu ausencia. Ahora, los minutos pasados se levantan de la muerte, atrás es adelante y viceversa; los momentos se vuelven soldados, armados y montados a caballo, recorren galopantes lo amplio de mi mente. Una a una cada caricia del ayer pasa por mi cuerpo trayéndote a mi presente, cada esquina y avenida se vuelven testigos de nuestra historia, recriminan mi falta de consideración a ellos, te vuelven inmortal.
Cada palabra de amor se queda en el aire y se vuelven alfileres clavándose en mi piel mientras camino, toda revista me habla de ti, de la historia que sigues sin mí, de tus pasos adelante y de las victorias que ya no son nuestras, simplemente tuyas.
Sentarme solo en el parque y esperar indicios de que tu vida vuelva a ponerte en mi camino, intentar detener la vida para que los minutos que antes recrimine, no se vuelvan pasado. Tengo que pararme de frente a la puerta que jamás volverás a cruzar y aceptar que en todo momento pienso en ti, uno decide cuándo y de quien enamorarse, pero no decides en qué momento dejar de amarle. He perdido la astucia que siempre me ha caracterizado, he dejado de ser el director de mi camino y no me queda nada más que esperar en la parte de la avenida, donde deseo tu regreses. Egoísta es pensar que tu pudieras volver atrás, donde yo me encuentro, pero aún creo en el milagro de que cada momento me traiga a tu memoria y la memoria te devuelva a mi.
He esperado este momento desde tu partida, el momento en que al abrir una carta recuerdes mis palabras, el momento en que mi rostro se dibuje en tu mente y pienses inconscientemente en volver aquí, a mi.
Sergio Mendoza Mendoza
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Otros Ensayos:
Una sola muerte
Con necesidad de ti
Incia el día.
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Cada momento se marca en mi memoria”
He esperado este momento dese que comencé a amarte, el momento en el que aprendiera por fin a dejar de pensar en ti. He sentido miedo cada día desde que nos conocimos, he satanizado cada hora a tu lado y descalificado cada minuto, todo con la idea de salir ileso el día de nuestra despedida. Es más fácil alejarse cuando no tienes nada que añorar, es más fácil perder cuando la apuesta no fue alta y se vuelve más práctico vivir sin ti si puedo no extrañarte.
Inocente he sido al no tomar en cuenta lo traicionera que es la memoria. Siempre he vivido el día a día, el instante, el minuto de hoy que al terminar se vuelve pasado y no importa más. Inocente fui creyendo que manchando el recuerdo que tengo de ti pudiera no afectarme tu ausencia. Ahora, los minutos pasados se levantan de la muerte, atrás es adelante y viceversa; los momentos se vuelven soldados, armados y montados a caballo, recorren galopantes lo amplio de mi mente. Una a una cada caricia del ayer pasa por mi cuerpo trayéndote a mi presente, cada esquina y avenida se vuelven testigos de nuestra historia, recriminan mi falta de consideración a ellos, te vuelven inmortal.
Cada palabra de amor se queda en el aire y se vuelven alfileres clavándose en mi piel mientras camino, toda revista me habla de ti, de la historia que sigues sin mí, de tus pasos adelante y de las victorias que ya no son nuestras, simplemente tuyas.
Sentarme solo en el parque y esperar indicios de que tu vida vuelva a ponerte en mi camino, intentar detener la vida para que los minutos que antes recrimine, no se vuelvan pasado. Tengo que pararme de frente a la puerta que jamás volverás a cruzar y aceptar que en todo momento pienso en ti, uno decide cuándo y de quien enamorarse, pero no decides en qué momento dejar de amarle. He perdido la astucia que siempre me ha caracterizado, he dejado de ser el director de mi camino y no me queda nada más que esperar en la parte de la avenida, donde deseo tu regreses. Egoísta es pensar que tu pudieras volver atrás, donde yo me encuentro, pero aún creo en el milagro de que cada momento me traiga a tu memoria y la memoria te devuelva a mi.
He esperado este momento desde tu partida, el momento en que al abrir una carta recuerdes mis palabras, el momento en que mi rostro se dibuje en tu mente y pienses inconscientemente en volver aquí, a mi.
Sergio Mendoza Mendoza
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Con necesidad de ti
Incia el día.